THIS BLOG is NOW RETIRED

I began this blog in May 2009 following the death of Marcia Powell at Perryville State Prison in Goodyear, Arizona. It is not intended to prescribe the path that leads to freedom from the prison industrial complex.

Rather, these are just my observations in arguably the most racist, fascist, militaristic state in the nation at a critical time in history for a number of intersecting liberation movements. From Indigenous resistance to genocidal practices, to the fight over laws like SB1070 and the ban on Ethnic Studies, Arizona is at the center of many battles for human rights, and thus the struggle for prison abolition as well - for none are free until all are. I retired the blog in APRIL 2013.

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To my fellow activists now struggling through life - let this be a reminder that you are not alone and that we desperately need you here. All the injustice, grief, war, and human suffering calls for us to stay and do everything we can about it - you can't help us anymore when you're gone. Don't give up the fight - your last shred of hope may just keep someone else alive, too.
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Monday, November 9, 2009

La prostituta y los derechos Marcia Powell

Hey All - found this article from June about Marcia in a South American (Venezuelan) on-line news service. Am posting in Spanish to try to get some Spanish-speaking googlers to drop in and start making some Marcia Powell Libre! signs (or however it's supposed to go - I don't know Spanish). Bear with me. - Peg
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La prostituta y los derechos
Por Alejandro Armengol

en Junio 22, 2009
Informe21.com

Una prisionera mantenida en una celda al aire libre bajo temperaturas extremas falleció en prisión. Si el hecho hubiera ocurrido en Cuba, se habrían producido comentarios en la prensa mundial, multiplicado en Miami y Washington los llamados a interrumpir cualquier tipo de conversación con el gobierno de la isla e iniciado campañas de denuncias sobre los abusos de los derechos humanos. Pero no, la muerte se produjo en otro país, que se destaca por su labor de denuncia de los abusos que ocurren en cualquier otra parte que no sea su territorio: Estados Unidos. De acuerdo a un cable de la AFP, fechado el 17 de junio, Marcia Powell, una prostituta de 48 años que estaba cumpliendo una condena de 27 meses de cárcel, en una prisión de Phoenix, Arizona, murió tras permanecer encerrada en una celda sin sombra a temperaturas promedio de 108 grados Fahrenheit, en este estado donde existen esas prisiones con celdas sin techo. Desde la muerte de Powell se cerraron las 233 celdas similares que existen en las 10 cárceles de Arizona, que operan desde la década de 1960 y son usadas como instalaciones temporales mientras se transfieren a los presos.

El director del Departamento de Correccionales de Arizona, Charles Ryan, admitió que la muerte de Powell era responsabilidad del sistema carcelario.

Las celdas al aire libre, que durante un tiempo el gobierno norteamericano también utilizó en la Base Naval de Guantánamo, Cuba, son un ejemplo típico de una mentalidad medieval en el trato de prisioneros. También una muestra de la falta de humanidad que cotidianamente se alcanza en este país sin que a nadie le preocupe.

''En el estado de Arizona es una barbaridad dejar a un perro afuera cuando hace calor o sin agua por cualquier periodo de tiempo. Para el Departamento de Correccionales hacer esto rutinariamente con los prisioneros nos indica hasta qué punto tenemos que llegar en este país para aprender sobre los derechos humanos'', dijo Donna Leone Hamm, miembro de la organización defensora de los prisioneros Middle Ground Prison Reform, citada por la AFP.

''El Departamento los llama recintos al aire libre. Son jaulas, como las de perros, con una cadena atada al muro a los lados y en la parte de arriba'', describió Hamm.

Que la vida de las mascotas se valore por encima de las de otros seres humanos es algo común en Estados Unidos. Recientemente fue detenido en Miami un adolescente que al parecer mató y mutiló a más de una docena de gatos.

Por repugnante que resulten los hechos, el culpable merece más un tratamiento siquiátrico que la condena a cadena perpetua que algunos reclaman en esta ciudad.

Las violaciones a los derechos humanos en una nación nunca justifican las que ocurren en otros. En todos los casos, son condenables. Que en este país ocurran hechos como la muerte de Marcia Powell, no disminuye en lo más mínimo la necesidad de denunciar el historial represivo del gobierno cubano. En la isla se practica una represión sin tregua, aunque las largas condenas han sido sustituidas por breves arrestos preventivos.

Lo que debería servir de señal de alarma es que la poca difusión que ha recibido un hecho como la muerte de la prostituta no es más que un indicador de que la prensa institucionalizada norteamericana decide qué noticias publicar con base a criterios en que importa poco lo que podría catalogarse de ''aspecto humano'', que en resumidas cuentas se reduce la mayoría de las veces al sensacionalismo más barato, cuando no a la mojigatería.

Si bien se ha avanzado en la denuncia de las violaciones a las libertades individuales, por encima de los criterios partidistas, queda aún mucho por hacer. Parece casi imposible que se pueda ''limpiar'' toda denuncia de maltratos de la carga ideológica. No son pocas las víctimas y sus defensores que con todo derecho exigen el castigo de sus torturadores, mientras injustamente miran para otro lado cuando se trata de condenar a otros.

Un buen ejemplo de ello es el recién publicado Papeles inesperados, de Julio Cortázar. El libro aparece a los 25 años de la muerte de su autor, y contiene una extensa colección de textos inéditos y dispersos, escritos por Cortázar a lo largo de su vida.

En Papeles inesperados no asombra, pero uno lamenta de nuevo, encontrar al otro Cortázar junto al escritor de brillantes cuentos, ese que al hablar de Cuba llenaba cuartillas con un fervor digno del peor realismo socialista --ese estilo que denunció en más de una ocasión.

En una especie de cuaderno de viaje fechado en 1976 --luego de varios años de que el escritor argentino firmara la primera carta de denuncia por la detención del poeta cubano Heberto Padilla, en 1971, y se arrepintiera públicamente después--, Cortázar hace un recorrido por la isla donde todo lo encuentra de maravilla, y sólo se permite un ligero guiño en un acápite último que titula ''final prosaico''. Un contraste con las crónicas y los artículos de denuncia, por los crímenes que por entonces cometían las dictaduras militares que azotaban a Latinoamérica, que aparecen en el mismo libro. Los altibajos de un autor apegado a la política.

Si hablo de Cortázar, fallecido hace varios años, es porque esa dicotomía a la hora de enfrentar los casos de abusos en diversos regímenes políticos no ha desaparecido aún. La batalla por el respeto de los derechos humanos es una lucha que no logra trascender las fronteras ideológicas.

Fuente: http://www.elnuevoherald.com/opinion/v-fullstory/story/480197.html

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